Inicio

ELÉXITO DE LA NOLUNTAD

He de confesarles, en primer lugar, que al honor que sin duda representa ser el profesor encargado de impartir esta lección inaugural del curso académico 2006-2007, se unen un elevado sentido de la responsabilidad que ello implica, amén de una cierta inquietud por el tema a exponer y la forma e incluso el tono, por así decirlo, de dicha exposición. Al fin y al cabo, el sentido original del acto de la inauguratio en la antigua Roma era el establecimiento de augurios favorables para una nueva ciudad o emplazamiento, y entiendo que el Instituto Bezmiliana es sin duda merecedor de los mejores pronósticos para la andadura del curso que hoy inauguramos. Decidí, por tanto, que esta lección debía conjugar mi especialidad docente, que no es otra que la de Filosofía y Ética, con un tema que pudiera interesar a un auditorio plural y diverso como el que hoy tiene a bien acompañarnos. Ello me permitiría, al mismo tiempo, conjurar viejos recuerdos de algunas lecciones inaugurales que recibí en mis años universitarios, allá por el Pleistoceno medio, y que están barnizados, he de confesarlo, con una espesa pátina de sopor y somnolencia, dado lo cansino y sesudo de la mayoría de sus contenidos. Por lo tanto, que no cunda el pánico entre el alumnado presente: no amenazo con una lección que interprete el devenir metanoético de los entes metafísicos, que para ocuparnos de ello ya tendremos tiempo, sino que, apelando a su paciencia y comprensión, voy a permitirme una cierta heterodoxia y hablarles de algo que creo que es mucho más urgente y que nos implica a todos en cuanto miembros de la comunidad educativa: la relación que puede existir entre voluntad, ética y educación. Es por ello por lo que esta lección lleva el título de El éxito de la noluntad.

Leer más...